La agricultura regenerativa ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en la herramienta más potente del viticultor moderno. En este 2026, el enfoque ha pasado de simplemente «no dañar» (sostenibilidad) a «sanar» la tierra (regeneración). La clave reside en la captura activa de carbono; mediante coberturas vegetales y la eliminación del arado profundo, los suelos vivos actúan como esponjas que retienen CO_2 atmosférico, mitigando el impacto ambiental. Este renacimiento del suelo tiene un impacto directo y tangible en la copa. Los viñedos regenerativos demuestran una capacidad superior para retener humedad, lo que se traduce en uvas con un equilibrio hídrico óptimo a pesar de las sequías. Para el catador, esto significa una mayor frescura y un equilibrio mineral más pronunciado; los vinos presentan una acidez vibrante y una nitidez de terroir que suele perderse en suelos degradados por la química convencional. Es,…