Por Lorena Carreño
El mapa del mezcal mexicano volvió a crecer. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó la Denominación de Origen del Mezcal a cuatro municipios guanajuatenses —Comonfort, Dolores Hidalgo, San José de Iturbide y Tierra Blanca—, que se suman a San Felipe y San Luis de la Paz, reconocidos desde 2001 y 2015, respectivamente. Con la ampliación, Guanajuato consolida seis municipios amparados que, en conjunto, agrupan 16 fábricas, 20 marcas y 85 mil hectáreas disponibles para el cultivo y la destilación.
La Secretaría de Economía estatal enmarcó la noticia como una palanca de desarrollo regional: protección legal del origen y la autenticidad del destilado, fortalecimiento de su posicionamiento nacional e internacional, y apertura de nuevas rutas de comercialización y exportación para los productores locales. El organismo subrayó que la medida detonará cadenas productivas en torno al cultivo de agave, la destilación, el envasado, el turismo y los servicios, diversificando una economía rural con identidad territorial propia.
En Guanajuato, la planta nativa es la Salmiana, cuyo ciclo de maduración ronda la década, mientras que el Espadín requiere unos siete años antes de la jima. Ese horizonte largo explica la cautela con que el gremio recibe el reconocimiento: la distinción llega en un momento de precios deprimidos del agave y de fuerte informalidad. Productores agrupados en la recién creada Asociación de Mezcaleros del Noroeste de Guanajuato advierten que la Denominación, por sí sola, no basta: piden políticas públicas claras, certificación formal y un manejo responsable de las plantaciones para evitar la sobreexplotación.
La ampliación coloca a Guanajuato en una conversación nacional cada vez más intensa, donde Oaxaca disputan liderazgo y visibilidad. Para el Bajío, el reto será convertir el sello en valor sostenido —y no en una etiqueta más dentro de un mercado saturado-.
