La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) difundió su informe anual «State of the World Vine and Wine Sector in 2025», que retrata un sector en plena transformación estructural. La producción mundial alcanzó 227 millones de hectolitros, apenas un 0,6% por encima del mínimo histórico de 2024, lo que confirma la tercera vendimia consecutiva por debajo de la media de los últimos años.
El clima vuelve a ser protagonista: heladas tardías, olas de calor, sequías prolongadas y lluvias intensas condicionaron los rendimientos en ambos hemisferios, mientras algunas regiones redujeron deliberadamente su capacidad productiva. En contraste, Brasil —con un alza del 9,6% en superficie plantada—, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Moldavia recuperaron volumen tras campañas débiles. Chile, en cambio, siguió cayendo por la escasez hídrica y la flojedad de la demanda internacional.
La superficie de viñedo mundial se redujo por sexto año consecutivo, hasta 7,0 millones de hectáreas (-0,8%), mientras India ya figura como el séptimo viñedo más grande del planeta. El consumo, sin embargo, sigue siendo el gran desafío: descendió un 2,7% hasta 208 millones de hectolitros, prolongando la tendencia bajista iniciada en 2018, presionado por la menor capacidad de compra y el cambio de hábitos en los mercados maduros.
El comercio internacional también se contrajo: las exportaciones cayeron un 4,7% en volumen (94,8 millones de hectolitros) y un 6,7% en valor (33.800 millones de euros), con las importaciones estadounidenses desplomándose un 12% por el clima arancelario. Aun así, la OIV subraya que el mercado se mantiene relativamente equilibrado gracias a tres vendimias cortas seguidas, con un excedente global estimado en torno a 18,7 millones de hectolitros.
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